¿Alguna vez tu hijo ha vuelto del colegio cojeando, quejándose de dolor en la espalda o en el cuello? No siempre se trata de una caída o de un golpe fuerte. Muchas veces, las pequeñas lesiones del día a día en la escuela pasan desapercibidas: una mochila demasiado pesada, una mala postura en la silla o un recreo lleno de carreras sin calentamiento previo pueden ser suficientes para generar molestias y tensiones.
Como fisioterapeuta, veo con frecuencia niños y adolescentes que presentan dolores de espalda, cuello o rodillas, sin haber sufrido un accidente concreto. Son molestias leves, sí, pero repetidas, y si no se tratan a tiempo pueden convertirse en problemas más serios en la edad adulta.
- ¿Por qué aparecen estas pequeñas lesiones?
El cuerpo de los niños está en pleno desarrollo, y eso lo hace especialmente sensible a los desequilibrios posturales y a los sobreesfuerzos. En el entorno escolar, hay varios factores que pueden provocar dolor o incomodidad:
- Mochilas demasiado pesadas o mal ajustadas. Llevar más del 10-15 % del peso corporal en la espalda puede generar tensión en los hombros y en la zona lumbar.
- Posturas mantenidas durante horas. Pasar mucho tiempo sentado en una misma posición, especialmente si la mesa o la silla no son adecuadas, afecta la postura y el tono muscular.
- Falta de movimiento. Aunque los niños sean activos, muchas veces no se mueven de forma equilibrada: mucho tiempo sentados y luego un esfuerzo brusco en el patio o en educación física.
- Calzado inadecuado. Un zapato muy blando o sin buen soporte puede alterar la forma en que el pie pisa y generar molestias en rodillas o espalda.
El problema no es solo físico. Estas molestias, aunque pequeñas, pueden afectar la concentración, el estado de ánimo y la energía de los niños.
- ¿Cómo prevenir las lesiones escolares?
La prevención es la mejor herramienta que tenemos. No se trata de sobreproteger, sino de educar el movimiento y los buenos hábitos desde pequeños.
- Cuida la postura en clase : enséñales a sentarse con los pies apoyados en el suelo y la espalda recta, sin dejar que se “desparramen” sobre la mesa. Un pequeño cojín lumbar o ajustar la altura de la silla puede marcar la diferencia.
- Elige bien la mochila : Opta por una mochila con tirantes anchos, bien acolchados y, si es posible, con cinturón de sujeción a la cintura. Ajusta las correas para que quede pegada a la espalda y no colgando. Lo ideal es que no supere el 10 % del peso corporal del niño.
- Fomenta el movimiento : el cuerpo necesita moverse para mantenerse fuerte y equilibrado. Unos minutos de estiramientos suaves o juegos activos antes del colegio ayudan a despertar los músculos. Después de las clases, una caminata o un rato en el parque son perfectos para compensar las horas sentados.
- Vigila el calzado : un zapato cómodo, flexible y con buen soporte para el talón es fundamental. Si notas que tu hijo pisa de forma extraña o se queja de dolor en los pies o las piernas, consulta a un fisioterapeuta para valorar la pisada.
- Ejercicios sencillos para hacer en casa
Estos ejercicios de prevención se pueden realizar en familia, en apenas 10 minutos al día:
- El gato y el camello: en cuadrupedia, alterna arquear y redondear la espalda lentamente. Ayuda a mejorar la movilidad y descargar la zona lumbar.
- Equilibrio sobre un pie: mantener el equilibrio 30 segundos por lado, con los ojos abiertos o cerrados. Refuerza tobillos y mejora la estabilidad.
- Estiramiento de cuello: inclina suavemente la cabeza hacia un lado, mantén 15 segundos y cambia. Ideal para relajar después de estudiar.
- Puente de glúteos: tumbado boca arriba, rodillas dobladas, eleva la pelvis y mantén 5 segundos. Refuerza la espalda y los músculos de las piernas.
- Respiración profunda: acostado o sentado, inspira por la nariz y suelta el aire lentamente por la boca. Favorece la relajación y la conciencia corporal.
Estos gestos simples ayudan a mantener una buena postura, mejorar la coordinación y reducir el riesgo de pequeñas lesiones.
- ¿Cuándo consultar a un fisioterapeuta?
Si el niño presenta dolor persistente, cojera, rigidez o molestias que se repiten cada semana, conviene consultar. El fisioterapeuta puede evaluar la postura, la pisada y la fuerza muscular, y proponer un plan personalizado con ejercicios o correcciones posturales.
Además, un buen seguimiento en fisioterapia no solo alivia el dolor, sino que enseña al niño a conocer su cuerpo y moverse mejor, algo que le acompañará toda la vida.
- En resumen
Las pequeñas lesiones escolares son muy comunes, pero también muy evitables. Con hábitos posturales adecuados, movimiento diario y atención a las señales del cuerpo, podemos prevenir muchas molestias y fomentar un crecimiento sano y activo.
No dudes en pedir consejo a tu fisioterapeuta si notas que tu hijo se queja de dolor o adopta posturas raras. A veces, un pequeño ajuste hoy evita un gran problema mañana.
El movimiento es vida, y aprender a moverse bien desde la infancia es el mejor regalo que podemos ofrecerles.
